| III
JORNADAS MUJERES EMIGRANTES Y RETORNADAS
Beatriz Arlanzón
- Colindres
Los pasados días
29, 30 y 31 de octubre asistí a las III Jornadas dedicadas a las
Mujeres Emigrantes y Retornadas que se celebraron en Mollina (Málaga).
Tres días en los que españolas residentes a lo largo y ancho
del mundo representamos y expusimos la situación de nuestras compatriotas
en cada país de acogida.
Las jornadas fueron
inauguradas por Covadonga Herrero (Subdirectora General de Ordenación
de Migraciones) ya que Pilar Dávila, Directora General del Instituto
de la Mujer, y Antonio Maceda, Director General de Ordenación de
Migraciones, no pudieron asistir al encuentro por obligaciones de última
hora.
Las jornadas estaban
articuladas alrededor de una serie de ponencias cuyo objetivo final es
fomentar la creación de asociaciones de mujeres emigrantes, para
seguir más de cerca nuestros problemas específicos y resolverlos
de una manera más eficiente. Estas comunicaciones se han dividido
en dos grupos: la administración por un lado, que al conocer el
mundo de la emigración dio respuestas claras a preguntas concretas;
y el de los ponentes invitados, por otro, que mostraron su gran desconocimiento
del tema.
Las intervenciones
de Covadonga Herrero y de Dolores Linares, Subdirectora General de Programas
del Instituto de la Mujer, fueron claras, concisas y prácticas.
Ésta última habló, en la primera jornada, sobre "La
conciliación de la vida profesional y familiar " y de "Mecanismos
para la igualdad", desde el enfoque del mainstreaming de género;
y en la segunda, sobre los programas de empleo del Instituto de la Mujer.
Los ponentes externos
a la administración se centraron en cuestiones difícilmente
aplicables a la realidad de la mujer emigrante. Este fue el caso de Mercedes
Montero, profesora de la antropología en la Universidad Carlos
III de Madrid, que se centró en el feminismo como método
para analizar la sociedad y el papel de la mujer en ella; de Gabriel Cortés,
de la Plataforma para la Promoción del Voluntariado, que habló
sobre la situación del asociacionismo y del voluntariado en España;
o de las Fundaciones Mujeres y Federación de Mujeres y Familias
del Ámbito Rural, hasta la fecha desvinculadas del mundo de la
emigración.
Gran interés
despertaron las intervenciones de las asociaciones de emigrantes retornados
(estaban presentes las de las provincias de Málaga y de Granada
y la Federación Española de Asociaciones de Emigrantes Retornados),
quienes tratan día a día los numerosos problemas que se
presentan a los españoles y españolas que vuelven a nuestro
país. Subrayaron la gran importancia de que el emigrante que desee
retornar esté bien informado sobre la realidad de la España
de hoy, la necesidad de estar preparados psicológicamente para
dar este salto y el papel de las asociaciones de retornados como grandes
aliadas para no perderse en el laberinto de la burocracia española
una vez llegados.
Las resoluciones de
estas III Jornadas reiteran las de las I y II Jornadas, ya que su cumplimiento
no se ha llevado a cabo. Se vuelve a denunciar la desorganización
y precariedad económica en la que se realiza el retorno; la falta
y/o imprecisión de la información suministrada por los Consulados;
los problemas de convalidación de títulos académicos,
profesionales y de los certificados de minusvalía expedidos en
los países de acogida y la falta de servicios de atención
adecuada para las mujeres en los centros y lugares de encuentro.
Estas jornadas se
han caracterizado por la dispersión (algunos ponentes han hablado
mucho de "mujeres" y de "emigración", pero
poco de "mujeres emigrantes") y por la perplejidad (ciertos
puntos se han repetido en exceso, otros se salían del tema de las
jornadas). Todo esto ha restado tiempo para celebrar mesas redondas y
profundizar en común de los problemas planteados. También
se ha constatado desilusión, al ver que en tres años se
ha avanzado muy poco. "Esperábamos más" o "me
voy a casa casi como había venido" han sido comentarios frecuentes.
Una vez más, el verdadero trabajo de estas jornadas se ha realizado
delante de una taza de café o mientras se comía. El comedor
ha catalizado las sinergías de este encuentro al que las representantes
de cada país han llevado por una parte sus experiencias, sus conocimientos
y sus propuestas y por otra, su inmensa calidad humana.
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