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MÁS
QUE UNA BIBLIOTECA:
Entrevista
a Lluís Agustí, Director de la Biblioteca del Instituto
Cervantes
en París (Beatriz ARLANZON COLINDRES;
Luz y Calor)
En su artículo
"Cómo organizar una biblioteca pública", Umberto
Eco critica con ironía la desorganización de algunas (muchas)
bibliotecas públicas. Entre otras cosas, el "sufrido"
profesor se encuentra con bibliotecarios que consideran al lector un enemigo,
un vago (ya que si no estaría trabajando) o un ladrón potencial;
con bibliotecarios cojos, contratados para alargar el tiempo que transcurre
entre la solicitud de préstamo, la búsqueda del libro y
su entrega al lector; con funcionarios que prohiben la lectura contemporánea
de varios libros ya que podría provocar estrabismo. Creo que al
profesor Eco le gustaría la Biblioteca del Instituto Cervantes
de París.
No les voy a "vender"
que este servicio del Cervantes es la mejor biblioteca del mundo, pero
sin duda transmite una imagen de eficiencia y de amabilidad. Lluís
Agustí, Director de la Biblioteca, hace de "cicerone"
por las salas de este palacete de finales del XIX, ex sede del Gobierno
Vasco en el exilio durante la Guerra Civil y hoy objeto de un contencioso
entre la administración vasca y la central. Me va explicando los
servicios que ofrece la biblioteca y su trayectoria desde 1991 año
que el Cervantes abre sus puertas en París. Aunque a priori no
es una biblioteca científica, está especializada en Literatura
Española e Hispano Americana y en la Guerra Civil española.
Los fondos de esta
biblioteca son impresionantes: 38.000 títulos, 100 publicaciones
periódicas, 2.000 cintas de vídeo (que incluyen una historia
del cine español), 500 discos compactos, 200 casetes, 100 colecciones
de diapositivas, 60 bases de datos y la biblioteca de la UNED cuya sede
se encuentra puerta con puerta. Todo perfectamente ordenado y clasificado
en varias salas "especializadas": obras de referencia, literatura,
didáctica del español como lengua extranjera, hemeroteca,
salas multimedia .... No es de extrañar que este palacete se les
empiece a quedar pequeño y que uno de los proyectos sea abrir en
el futuro una nueva sala de lectura.
LyC: Lluís,
¿quién viene a la Biblioteca del Cervantes?
L.A. - Pues
vienen hispanistas, doctorandos, estudiantes de universidad, estudiantes
y profesores de español como lengua extranjera, instituciones de
todo tipo ¼ Gente que de manera seguida o puntual necesita información
sobre España o Hispanoamérica. Y por supuesto, gente española
o de origen español que busca material para su ocio. En estos momentos
contamos con más de dos mil socios.
LyC: La última
ola de emigración española, que no ha salido de España
por motivos ni económicos ni políticos, que no sólo
no se siente emigrante sino que incluso interpreta esta palabra peyorativamente,
¿pasa por la biblioteca o "pasa de" la biblioteca?
L.A. - Pasa
por la biblioteca, pero es muy importante comentar esta evolución
del perfil del emigrante español. España ha dejado de ser
un país de emigración puramente económica para dar
paso a otro tipo de emigración cualificada académica y profesionalmente.
Al mismo tiempo también el Cervantes evoluciona y el paso de Casa
de España a Instituto Cervantes es un paso doloroso y muchas veces
incomprendido por los propios emigrantes. ¿Por qué? Pues
porque la Casa de España era un centro donde se reunían
y donde organizaban actividades culturales en español para los
españoles. El cambio ideológico que desde el estado español
se opera en todas estas Casas de España, que se convierten en centros
culturales para difundir la cultura española en el extranjero,
que utilizan otro idioma para llegar a un público más amplio
y que dejan de ser centros exclusivos de la colonia española, no
siempre se comprende. Muchos creen que les han robado una institución
que les pertenecía y se sienten excluidos del Cervantes. De ahí
vienen sus críticas a nuestra actuación.
LyC: Abro un
pequeño paréntesis. Las actividades culturales, ¿las
decide cada Instituto Cervantes en función del perfil de sus usuarios
o hay una serie de iniciativas que vienen desde Alcalá ?
L.A. - Hay
una serie de actividades que son propias del Instituto Cervantes y que
se proponen de manera itinerante para difundir la cultura española
e hispanoamericana en países de lengua no española. Sin
embargo, dentro de este marco podemos movernos libremente. Así,
por ejemplo Nueva York, tiende a hacer más actividades sobre el
cine, Roma sobre arte y Toulouse sobre la emigración política
de la post-guerra.
LyC: Y ahora
lo cierro. Dentro de este margen de autonomía que tenéis,
¿sois receptivos a las propuestas que vengan de las asociaciones
de emigrantes?
L.A. - Nosotros
somos portavoces de lo que sucede en España, no de lo que sucede
aquí aunque también participe en ello el Cervantes. La Federación
de Asociaciones y Centros de Españoles en Francia sería
la institución encargada de promocionar las actividades de asociacionismo.
En el pasado hemos colaborado con ellos, pero, a priori, tenemos planteamientos
completamente diferentes.
LyC: Hablemos
de los fondos de la biblioteca. ¿Qué obras o qué
géneros son los más solicitados?
L.A. - Es muy
importante el préstamo de películas españolas en
vídeo y de novela española del siglo XX; también
nos piden cuestiones de actualidad, muchísima estadística
y sobre las cosas más variopintas. En cambio no nos piden filosofía
española, religión, escultura española o dibujo español,
aunque sí pintura. Superamos los once mil préstamos anualmente.
LyC: ¿Hay
un tipo de obra que pide el lector francés y otro tipo de obra
que pide el lector español?
L.A. - El francés
pide algo que no pide el español a no ser que sea profesor: los
métodos de lengua y las lecturas fáciles. Busca aquel tipo
de material que le sirve para aprender.
LyC: ¿Cuáles
son los criterios a la hora de adquirir los fondos nuevos? ¿Os
los "imponen"?
L.A - No, los
elegimos nosotros y éstos se basan en varios criterios. El primero
sería los criterios fundacionales del Instituto: a qué debemos
responder. El segundo sería las lagunas bibliográficas que
sobre estos temas hay. En el caso concreto de esta biblioteca, hasta el
91 es una biblioteca "hispano - española", es decir no
había nada sobre Hispanoamérica, así que hemos hecho
un esfuerzo en este tema. Y en último lugar están las desiderata
de los usuarios, es decir aquello que el usuario necesita en algún
momento pero que al mismo tiempo sabes que será necesario para
el fondo de la biblioteca.
LyC: ¿Lográis
manteneros al paso con las novedades literarias?
L.A. - Lo intentamos,
pero no lo conseguimos del todo porque la producción es enorme.
No es un problema de tiempo, es un problema de cantidad.
LyC: Y entre
todo lo que se publica, ¿cómo se elige qué título
comprar?
L.A - Por una
parte están las revistas literarias que ayudan a seguir la corriente.
A veces se realiza una bibliografía especializada durante una época
para poder recuperar el tiempo perdido en un tema concreto. Tenemos también
bibliografías hechas por especialistas de literatura contemporánea
que nos ayudan a decidir. Seguro que toda selección es criticable.
¡ Por eso es bueno leer a los clásicos !
LyC: ¿Cuáles
son las perlas de la biblioteca?
L.A. - Tenemos
por ejemplo un libro sobre Santo Domingo del siglo XVII, en francés;
El Madoz, que es un diccionario geográfico hecho en la primera
mitad del siglo XIX; los tratados de paz de los reyes desde Carlos I hasta
Felipe V editados en el XVIII; un Tratado de Utrecht también del
XVIII. Contamos con importantes fondos sobre la Guerra Civil española.
Son obras que provienen de colecciones privadas, de Casas de España,
de asociaciones culturales ... generalmente publicadas fuera de España.,
que no han sufrido ningún expurgo ideológico por nuestra
parte, de manera que tenemos tanto obras franquistas "puras y duras"
como obras de la oposición radical al régimen.
LyC: ¿Qué
relación tenéis con las demás bibliotecas de París
o con otros organismos culturales?
L.A - Hay una
buena relación de colaboración. Nos conocemos, nos tratamos,
sabemos qué es lo que hace cada uno y qué es lo que hace
mejor. Colaboramos también con la biblioteca del Colegio de España,
con el Centro de Recursos de la Consejería de Educación,
con instituciones, con departamentos de educación, con escuelas,
con los demás centros culturales extranjeros en París, con
librerías...
LyC: Oye, Lluís,
para acabar cuéntame alguna anécdota, ¿cuál
ha sido la petición más extraña que os han hecho?
L.A. - Creo
que lo más raro que nos han pedido ha sido bibliografía
sobre alergia a los caracoles.
He debido mirarle
con una cara muy sorprendida, porque rápidamente añade,
"sólo comemos caracoles los españoles, los franceses
y los italianos, así que es difícil que haya estudios en
otros idiomas". Después de un par de horas de entrevista,
me despido de Lluís y de sus compañeros y dejo la biblioteca
que en ese momento estaba de "limpieza general" para que en
septiembre con la "vuelta al cole" todo este en su sitio.
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